Con frecuencia sucede que aquellas situaciones que a primera vista no parecen negativas o adversas terminan convirtiéndose en oportunidades. Inclusive, con el tiempo descubrimos que nos dejaron una serie de efectos positivos.
A mucho les ha pasado que una situación aparentemente negativa y difícil ha resultado el vehículo perfecto para que ocurriera algo maravilloso en sus vidas. Tengo un amigo, por ejemplo que conoció una persona especial con quien compartir su vida en una consulta médica, mientras se recuperaba de una accidente, también tengo una amiga que sufrió mucho pensando que su vida se había terminado cuando su pareja la abandonó y que con el tiempo y la distancia descubrió que aquella relación no había sido sana y que ajora no solo se sentía más tranquila, sino que además había recuperado la alegría y la manera de ser tan especiales que tenía y que había cambiado para mantener su relación con él. Igualmente ha sucedido con la crisis económica, que ha estimulado a muchas de las personas que han sido víctimas de ella a potenciar la creatividad, a descubrir talentos insospechados, a provechar mejor sus recursos, a reorganizar y simplificar su estilo de vida, a delegar y compartir responsabilidades, a valorar los regalos esenciales y a convertirla en una oportunidad de crecer, transformarse y comenzar una nueva etapa de vida. O como me ocurrió a mí el otro día cuando la tardanza en que me entregaran un documento hizo que pudiera encontrarme con la persona que verdaderamente podía solucionarme la situación, sin saberlo… debemos estar dispuestos a aprender de cada experiencia y a encontrar y resaltar su aspecto positivo.
¿Cuántas cosas buenas pueden sucedernos después de perder algo que deseábamos conseguir y conservar?
Todos poseemos recursos para salir adelante cuando las cosas se enredan, se complican o defraudan nuestras expectativas.
Claves:
- Aceptar lo que no podemos cambiar. Esto significa ser capaces de soltar aquello que no está en nuestras manos y que depende de otros de las circunstancias y ocuparnos solo de lo que en realidad podemos hacer, decidir o resolver.
- Mantener una actitud activa. Evitar quedarnos pasivos, quietos y esperando a que alguien haga algo concreto para resolver nuestra situación, como si esto dependiera de una suerte de magia involuntaria.
- Conservar la calma. A pesar de las circunstancias difíciles, mantener la serenidad nos permitirá tener la claridad que necesitamos para analizar la situación con objetividad y así encontrar la solución
- Confiar en ti mismo y en la divinidad. Creer que tienes la capacidad, la experiencia y las herramientas que necesitas para afrontarla y superarla de la mejor manera. Que no estás solo y que la divinidad siempre conspira para hacerte llegar las oportunidades, las posibilidades y los recursos que necesitas para conseguirlo.
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